Un blog sobre ética y didáctica en las Nuevas Tecnologías

Antes de convertirnos en lectores

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Son muchos los ámbitos de la sociedad en los que se nos bombardea con la idea de que leer es importante, los niños/as deben leer, es bueno que lean… lo que hace que padres, madres y profesores/as nos obsesionemos ante la idea de que tenemos que conseguir que los niños/as lean. Nos lo planteamos como reto y ponemos nuestras herramientas a trabajar, pero, un momento, ¿nos hemos planteado la parte previa a la lectura, es decir, nos hemos formulado el por qué? ¿Por qué queremos que nuestro hijo/a, sobrino/a, alumno/a se aficione a la lectura? ¿Por qué es importante la lectura?

De esto es de lo que yo quiero hablar, del paso previo a creer en el potencial de la lectura como elemento esencial del crecimiento de una persona, desde que pone a trabajar sus sentidos y capacidades motoras (0-2 años) hasta que muere, pues el leer o que nos lean, no tiene edad. Es decir, desde que los padres comienzan, en los primeros meses de vida con libros, por ejemplo, sobre animales, con ilustraciones, sonidos, elementos en 3D y texturas, para que el niño/a comience a identificarlos, distinguirlos y asimilar sus sonidos, hasta los +99 (como se indica en los juegos de mesa) que ya uno está curtido y tiene muy claro porqué y qué lee y lo hace con total devoción y por puro placer.

Ideas que deberían pasear por nuestra mente:

–          Hay que leer para pasarlo bien, para divertirnos y distraernos, por eso es importante fomentar la autonomía en la lectura. El leer para aprender viene como consecuencia de un primer paso de agrado por la lectura y de que ésta sea considerada, tanto por los niños/as como por los adultos como una actividad, a priori, más lúdica que didáctica.

–          Hay que encontrar los motivos que a cada uno nos incitan a leer, como ejemplo, encontramos: Para obtener información sobre un tema, para comprender el mundo que nos rodea, para compartir, para estar menos solo o, para ser un príncipe, una princesa, un animal, un superhéroe o un explorador. Todo vale si ponemos a trabajar nuestra imaginación.

–          ¿Qué podemos hacer con un libro? Podemos coger un libro y entretenernos contemplando sus dibujos, colorearlo, olerlo, manipularlo. También puede ser un medio para hablar con nuestros hijos sobre algo que nos cuesta tratar de manera directa y posteriormente reflexionar, o para disfrutar con ellos de lectura compartida (sobre todo en libros sobre los que los niños/as tienen especial fijación, siempre hay alguno que les encanta), para amarnos  o incluso, convertirlo en todos aquellos objetos que podamos imaginar.

–          Para leer, lo esencial es querer leer y tener ganas, el tiempo ya veremos de dónde lo sacamos. Ser lector es leer por placer y hacerlo de una forma más o menos habitual. Cada lector es único y por ello, a cada uno nos gustan un tipo de libros, temáticas, géneros, hacerlo en papel, en formato electrónico…

Es importante que los libros (sobre todo en los primeros pasos) sean compañeros de juegos habituales, por lo que no debemos encender la alarma si en algún momento los recortan, ensucian, doblan… son objetos y deben manipularse, pero el intríngulis está en enseñar a los peques a cuidarlos y respetarlos, es decir, a dotarlos de un valor.

Claro que, también leer reporta beneficios. Muchos estudios corroboran que los niños/as lectores, aumentan su bagaje cultural, ganan en agilidad mental, obtienen un mejor rendimiento académico y acostumbran a sacar mejores notas. En los primeros años de la Educación Primaria, permite mejorar el conocimiento y uso de vocabulario, reglas de ortografía y gramática, permitiendo mayor fluidez y autocorrección a la hora de hablar y escribir.

Pero el hábito lector no es solo beneficioso a nivel escolar, sino que es beneficioso en el día a día de las personas. Los libros permiten aprender a pensar autónomamente, motivan el aprendizaje, facilitan la expresión de ideas y sentimientos y ésto, nos aporta mayor seguridad y aumenta nuestra autoestima.

Los libros y la lectura no son la panacea, e incluso hay personas que triunfan en la vida sin haber leído nunca, pero enriquecen nuestra vida, nos conmueven, facilitan el desarrollo de nuestra fantasía y creatividad, nos transportan a otros mundos y, nos proporcionan saber, el cual nos hará más libres porque seremos menos dependientes y pensaremos por nosotros mismos, y eso, hoy en día, es un valor añadido a nuestra vida y sociedad no demasiado positiva.

Ahora es el momento de que os planteéis si queréis leer y por qué debéis hacerlo. Si vosotros/as lo tenéis claro, seréis unos guías geniales en la animación lectora de y hacia vuestros hijos/as. Y si no lo tenéis claro, siempre podéis dejarlo en manos de sus maestro/as y profesores/as. Pero estoy segura de que cuando comienza la crianza, compartir tiempo con vuestros hijos de lectura manipulativa, cuentos motores, dramtización de historias… siendo partícipes de su amor por los libros y lo que ello desencadena y desencadenará en un futuro, forma parte de vuestros planes como padres y madres.

¡Feliz semana de lectura!

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